Blog, Cónyuges, coach de matrimonios, consejos para parejas, Enamorados, Esposa, Esposa Cristiana, esposa y mamá, Esposos, marido y mujer, Marriage, matrimonio, Matrimonio con Propósito, Matrimonio Cristiano, Matrimonios, Un blog con propósito, Vida conyugal, vida de casados, Vida Matrimonial

Hace 20 años…

“Mi amado es trigueño y deslumbrante, ¡el mejor entre diez mil!”‭‭ Cantar de los Cantares‬ ‭5:10‬ ‭NTV‬‬

Un día como hoy hace 20 años, conocí al hombre que se convirtió en mi esposo y mi mejor amigo. No fue planificado, no era mi vecino, ni mi compañero de trabajo o escuela y si esa noche no hubiese existido; quizás otra sería la historia.

El lugar no fue en el que ahora hubiese querido encontrármelo. Pero siempre lo recordaremos con mucha emoción. Ni él ni yo estábamos sirviendo al Señor en ese tiempo, sin embargo, Dios es tan maravilloso que utilizó aquella salida de ambos, con propósito. Dicen que no hay pareja destinada para nadie y que Dios no te cruza con príncipes azules, pero en nuestra historia, Dios fue totalmente intencional cruzandonos en el camino del otro.

Te preguntarás qué porqué lo sé. Pues te cuento que aunque nuestro inicio fue bien tormentoso porque yo no me encontraba bien emocionalmente, había salido de una relación tóxica y en mis planes no estaba tener un nuevo novio; la manera en que mi trigueño deslumbrante me cautivó iba más allá de cualquier cosa física y hasta emocional. Él fue diferente. Se dedicó a conocerme, escucharme, a tener cuidado de mi, a ser mi mejor amigo y aunque no lo creas; queriéndolo pero sin ninguna presión de ser algo más; ahí siempre estaba para mi. 

También lo sé porque luego que nos casamos rápido nos fuimos a visitar la iglesia del pastor que nos casó y esa noche fue la noche más reveladora de toda mi vida. Dios se encargó de confirmar el porqué y para qué permitió que èl y yo nos conocieramos. Porque nos necesitábamos mutuamente. Porque había propósitos juntos. Muchos se han cumplido y otros faltan pero no tengo ninguna duda de que Dios tuvo la intención y nosotros aceptamos. Aquella noche se comenzaron a romper cadenas, a caer vendas de nuestros ojos y comenzar a creerle a Dios. Y entonces comenzaba el camino a mi sanidad junto con el hombre que Dios se plació en entregarme rota para que con su forma de ser, le ayudara a repararme.

No estoy escribiendo esto para alardear de mi relación, al contrario, es para recordar cómo Dios nos conectó y decirte que no hay noviazgo ni matrimonio perfecto. Nosotros estamos bien lejos de la perfección. 6 años de noviazgo y casi 14 de casados no bastan para continuar aprendiendo y desaprendiendo.

Esta vida terrenal es efímera, yo no sé a cuál de los dos nos toca partir primero ni tampoco cuándo. Mi anhelo es vivir. Es que ese voto de: “hasta que la muerte nos separe”, cuente. Los cristianos confiamos y deseamos que una vez que la vida terrenal termine nos podamos encontrar en el reino de los cielos en vida eterna. 

Mientras tanto, por supuesto que quiero llegar hasta viejita con mi viejito; pero no puedo estancarme pensando en el futuro; si no vivir el hoy, trabajar para nuestro matrimonio actual.

Soltera que me lees, esto no quiere decir que te pasará lo mismo que a mí, pero te exhorto a que si anhelas en algún momento tener un hombre a tu lado y casarte, en este momento de tu vida, encárgate de ti misma. Ten intimidad con Dios, permítele entrar en ti, sanar si hay que sanar, restaurar si hay que restaurar. Vive y disfruta pero sobretodo ora, ora por ese esposo que está por llegar.

Amiga casada, hoy quiero recordarte aquel día en que tu esposo y tú se conocieron; y que pienses por un momento en su propósito juntos. Quizás lo sabes, quizás no. Invitalo a hablar de ese día, de ustedes y de porqué o para qué siguen juntos. Resuelvan sus conflictos si tienen alguno y no se rindan al matrimonio. Únanse y planifiquen. Vivan porque mañana no sabemos lo que sucederá.

Seamos intencionales en cada una de las cosas que hacemos. Y sobre todas las cosas permite que la intención de Dios de estar en tu vida se haga real.

Hace 20 años, Dios fue intencional presentándome a mi futuro esposo y hoy deseo que su intención siga siendo de bien para mi vida. Lo deseo para mi y lo deseo para ti, porque Dios es fiel y “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” Romanos 8:28.

¡Bendiciones!

Blog, Cónyuges, Esposa, Esposa Cristiana, Esposos, Jesús, Marriage, matrimonio, Matrimonio con Propósito, Matrimonio Cristiano, Matrimonios, Un blog con propósito, Vida conyugal, vida de casados, Vida Matrimonial

Enfocándonos en las bendiciones

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
‭‭S. Juan‬ ‭16:33‬ ‭RVR1960‬‬

¿Te ha pasado que alrededor de ustedes hay muchas cosas negativas y no puedes enfocarte en lo bueno?

Definitivamente este año 2020 ha sido uno lleno de dificultades, de grandes retos y situaciones bastante inesperadas. Mucha negatividad en el ambiente a nuestro alrededor. A todos nos ha movido el piso este año. De una forma u otra la pandemia ha trastocado nuestros hogares, nuestras familias y amigos; nuestro trabajo y cada una de las áreas de nuestras vidas.

Hace poco me preguntaron qué fue lo que aprendí de este año. Honestamente entre tantas cosas no me había dado la oportunidad de pensar en eso. Y entonces tan pronto lo reflexioné, la respuesta llegó a mis pensamientos. Este año aprendí que no importa la crisis, no importa la circunstancia, no importa lo que suceda a nuestro alrededor; Dios siempre ha estado aquí. Aprendí que hay que depender totalmente de Dios, que no importa lo que nuestros ojos carnales vean; siempre tenemos que buscar nuestros ojos espirituales para poder ver la fidelidad y el poder de Dios en medio de todo.

Hoy te comparto mi aprendizaje porque quizás, como yo, tu año no ha sido fácil y te puedo testificar que tanto yo como mi esposo lo hemos sobrellevado enfocándonos en las bendiciones. Podría estar aquí escribiéndote las situaciones difíciles, los temores, las ansiedades y los disgustos por los que hemos pasado; sin embargo lo que deseo decirte es que mientras le sirvamos a Cristo, el mundo podrá continuar teniendo sus atrocidades pero para nosotros hay una esperanza, hay ese alguien que se encarga de cuidarnos en medio de la aflicción, que nos consuela, que nos calma, que nos provee, que nos sana y que nos salva. Jesús vino a eso y si te sientes cargado ve a sus pies porque él tiene algo para ti.

Dicen que pronto esto de la pandemia terminará, sin embargo llevo varios días reflexionando acerca de esto. Puede que pronto la pandemia se minimice, que los contagios y fallecimientos mermen, pero ¿y lo demás? Hay muchas más situaciones sucediendo. Matrimonios rotos, familias separadas, personas en depresión, muchos sin trabajo, entre tantas cosas. No todo se resolverá con el fin de la pandemia. Llegarán más aflicciones, ¿pero sabes qué? hay algo que jamás se agotará y ese algo se llama Jesucristo. El que vino a darnos vida en abundancia. No hay absolutamente nada en este mundo que pueda frenar lo negativo pero sí que pueda estar con nosotros en medio de todo.

Enfócate en las bendiciones, busca lo que Él hace a diario por ti pero sobretodo que los demás puedan verlo a través de ti para que cuando les llegue el tiempo de aflicción se refugien en el único refugio de vida eterna, Jesús. Que puedan seguirle, servirle y continuar trayendo a más personas a sus pies.

¡Vale la pena!