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Matrimonio Cristiano

Test de los temperamentos

El temperamento es la manera básica en que nosotros los individuos nos enfrentamos y reaccionamos a determinadas situaciones. Se dice que es una predisposición emocional congénita. En otras palabras, el temperamento constituye la tendencia constitucional del individuo a reaccionar de cierto modo ante su ambiente.

Han sido varias las personas que han propuesto esta teoría, desde Hipócrates hasta Galeno, enfocándose en que hay cuatro temperamentos principales. Sin embargo en los años modernos, el ministro protestante y escritor, Tim LaHaye publicó varios de sus libros dando un punto de vista Bíblico y por supuesto también enfocándose en áreas particulares como el matrimonio. Este punto de vista de LaHaye me ha mantenido estudiando acerca de los temperamentos y como el Espíritu Santo es fundamental para transformarnos.

Cada temperamento tiene sus fortalezas y sus debilidades y ninguno es mejor que el otro.

Para saber cuál es tu o tus temperamentos dominantes, busca lápiz y papel para que hagas el «test» que te comparto a continuación. Puedes hacerlo para ti y también tu cónyuge. Una vez tengan sus resultados, te invito a que me sigas en mi cuenta de instagram para que aprendas más acerca de este tema que puede ser de mucho beneficio para tu matrimonio. También mantente conectada conmigo para que te enteres de los recursos que estaré compartiendo.

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La Sanguínea y el Flemático

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.”
‭‭Romanos‬ ‭12:2‬ ‭NTV‬‬

¿De qué me sirve saber cuales son los temperamentos de mi esposo y mio?

Esa pregunta me la hice el mismo día que nos enteramos de nuestros temperamentos gracias a un taller que dieron acerca del tema en la iglesia a la que asistíamos en aquel momento. Confieso que es un tema que atrapó mi interés desde la primera vez que lo escuché.

Luego de ese día que hicimos el test, me dediqué a buscar más información, a aprender más del tema y sobretodo desde el punto de vista cristiano.

Y entonces yo soy la sanguínea y el es el flemático. Si sabes de lo que hablo (si no ve corriendo a mi cuenta de Instagram para que te instruyas) estos dos temperamentos son bastante contrarios en sus virtudes y debilidades. Para nosotros no fue ninguna sorpresa pues desde que nos conocimos hace 20 años; tenemos la certeza de cuán diferentes somos.

La diferencia estuvo en lo que yo me enfoqué al obtener esta valiosa información. Bien puedes usarla para justificar tus actitudes, tu manera de ser y tu forma de ver las cosas. También sería fácil utilizarlo para señalar y juzgar a tu cónyuge. Sin embargo, a mi me pareció que estaba descubriendo algo maravilloso. Algo muy bueno que podría servir para mejorar mi matrimonio y sobre todo mejorar yo misma.

El descubrimiento en mi vida fue saber que aunque nacemos con rasgos , con maneras de ser, de la misma manera podemos ser capaces de moldearlos. Y quien mejor para eso que Dios.

Hay días que por supuesto nuestras virtudes y debilidades con las que llegamos a esta tierra, están a flor de piel. Pero cuando tomamos esto y le permitimos al Espíritu Santo trabajar en nuestras vidas, cada cosa puede obrar para bien.

Y entonces ahí es que nos complementamos. Ya no me quejo tanto de nuestras marcadas diferencias porque ya puedo ver como hacen que esto encaje como una sola pieza. Como la llave en el candado correcto. Dicen que los polos opuestos se atraen, y aunque no en todas las relaciones sucede de esa manera; definitivamente aquí cae como anillo al dedo. 

Aún sigo aprendiendo del tema. Para mi sorpresa, cuando tomé la certificación para coach de matrimonios, se habló del asunto y me sentí muy identificada. No todos los expertos en comportamiento humano están muy a fin con la teoría; pero a mi me funciona.

Y aquí vengo con mi consejo. Si hay algo que puedas aprender y poner en práctica para que tu matrimonio mejore, hazlo. Por supuesto, como te he dicho antes, la Biblia es la mejor herramienta que puedes tener para ayudarte en todo. Es nuestro manual de instrucciones como cristianos. Y adicional a eso, si hay recursos adicionales basados en la Palabra del Señor que puedan añadir valor a tu matrimonio, que puedan expandir tu conocimiento y hacer crecer tu relación; utilízalos.

Para mi, el saber nuestros temperamentos ha sido clave en los últimos años. Nos ayuda a ser más empáticos y comprensivos el uno con el otro. Se me hace más fácil ponerme en sus zapatos. También me ayuda a identificar esas debilidades que me toca entregarle al Señor para que sean moldeadas como el barro una y otra vez. Porque no somos un matrimonio Perfecto, jamás lo seremos. Pero en las manos del alfarero, todo, absolutamente todo, puede ser moldeado y no hay excusa que valga.

Así que piénsalo, cuánto estarás dispuesta o dispuesto a aprender y poner en práctica para tu relación.

No lo dejes para luego…

¡Bendiciones!

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Convirtiendo Nuestros Conflictos en Aliados

“No existe matrimonio perfecto” que mucho escuchamos esa frase. Y si, es cierta, no lo hay. Sin embargo cuando Dios está en nuestra realidad matrimonial, Él, si se lo permitimos, es quien se encarga de perfeccionar todos los días nuestras debilidades.

Durante esta pasada semana estuve hablando en mis redes sociales acerca del conflicto. El conflicto es una de las cosas que inminentemente llegará a todo matrimonio tan solo por el hecho de que somos diferentes, pensamos diferentes y reaccionamos diferentes.

Tener conflictos es sinónimo de que estamos vivos. Que somos , aunque una sola carne por habernos casado, también seres individuales.

Un conflicto no necesariamente significa que las cosas están mal y les va mal en su relación.

Pero hoy en este Blog quiero contarte mi experiencia con los conflictos. Mi esposo y yo, como te he contado antes, somos muy diferentes. A través de los largos años que llevamos juntos hemos tenido un sin número de conflictos desde por las cosas más sencillas hasta algunos un poco más complicados. Antes de Cristo en mi vida, te puedo decir que eran un caos porque especialmente yo, no los sabía manejar.

Como te dije en las publicaciones, ahí es que está la diferencia. No en no tener nunca un conflicto, sino en cómo lo manejamos. Cómo hacemos de esos conflictos nuestros aliados.

¿Aliados? Si, aliados, porqué cada situación puede tornarse para finalmente traer un bien a nuestra relación.

Y así ha pasado. La buena comunicación, la oración, dejarse llevar por Dios, pedir y recibir los frutos del Espíritu Santo; son algunas claves para que nuestros conflictos en casa no pasen a mayores. No conviertan un corazón en estado herido. Aquí ha sido con un proceso de diálogo, muchas dosis de comprensión y empatía; y por supuesto el perdón y la paciencia han jugado un papel protagónico.

Este versículo siempre me ayuda cuando soy yo la que me siento molesta y me tranco a resolver el problema: “Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados,”

‭‭Efesios‬ ‭4:26‬ ‭NTV‬‬

Esa Palabra de Dios es contundente. Enojo, lo pasaremos todos, la diferencia radica en cómo se maneja. La Palabra nos exhorta a no permanecer enojados. A que ese enojo no nos controle. 

Convertir los conflictos en nuestros aliados puede ser tarea difícil, pero si te lo propones y te dejas moldear por el Espíritu de Dios, puedes lograrlo. 

¡Dios te bendiga!

Nota importante: este escrito es referente a conflictos cotidianos como pareja y basado en mi experiencia personal. Si estás pasando por algún conflicto en tu relación que atente contra tu salud física y/o emocional, tienes que buscar ayuda de un profesional.

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Ayudándonos Mutuamente

Los que conocen a mi esposo saben que él nació para ayudar a los demás. Desde que lo conozco hace 20 años, una de las cosas que más se destaca en él es esa manera de servir. Es algo particular porque siempre lo hace porque le nace. El ofrece ayuda sin que se la pidan y cuando se la piden, también.

Hubo momentos que yo hasta me molestaba “¿ay mijo vas a seguir ayudando a todo el mundo?” ¿Qué fuerte que yo pensara así, verdad? Pues con el tiempo y aprendiendo que uno de sus principales lenguajes del amor son los actos de servicio, logré comprenderlo.

En sus roles como esposo y padre de familia, no es la excepción, ese hombre es la ayuda hecha carne. Siempre tiene un corazón dispuesto a ayudar no importa cómo se sienta.

Esto me lleva a reflexionar en el momento en la creación cuando Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”

‭‭Génesis‬ ‭2:18‬ ‭RVR1960‬‬

Pero , ¿a qué se refería Dios cuando dijo ayuda idónea, si el hombre no estaba solo, tenía la compañía de todo el jardín y los animales?

Si nos vamos a las definiciones. La palabra ayuda se define como la acción que hace una persona de manera desinteresada para aliviar el trabajo a otra o para que logre algún fin. Por otro lado, la palabra idónea significa que reúne todas las condiciones necesarias y óptimas para una función o fin determinados.

Con esto podemos decir que la ayuda idónea es esa persona que reúne todas las cualidades para acompañarte en todas las áreas de tu vida, es la persona adecuada, la que necesitas y que de manera desinteresada te ayuda a alcanzar tus metas, tus sueños y cumplir tu propósito. Ser la ayuda idónea de tu cónyuge es complementarse. Por eso nuestras diferencias.

Ahora que tenemos claro lo que es la ayuda idónea en mi caso puedo entender que definitivamente mi esposo es ese complemento que tanto me hace falta. Ambos tenemos virtudes y debilidades y podemos elegir no hacer nada con ellas. O también podemos elegir fijarnos solo en las virtudes y quejarnos de todas las debilidades. Pero si algo he aprendido en estos casi 14 años de casada, es que eso no funciona así. De la manera que funciona es siendo el idóneo de cada uno. Es ayudarnos mutuamente. Para lo que él es bueno , quizás yo no lo sea y viceversa. Cuando estoy tumbada en el piso, él me levanta. Cuando él está desanimado, yo lo lleno de energía. Cuando nos enfocamos en el servicio en vez del egoísmo, todo marcha mejor.

Hoy te quiero invitar a ser esa ayuda idónea de tu cónyuge. No hay perfección en el matrimonio, eso ya lo tenemos claro. Sin embargo, cuántas cosas maravillosas pueden pasar cuando tienes un corazón dispuesto a que tu matrimonio esté bien.

¡Ayúdale, respáldale y no olvides tu rol en el equipo!

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¿La más empática, yo?

¿La más empática, yo? Pues al menos eso me creía.

Resulta que cuando me casé me sentía una mujer muy llena de empatía y quizás si lo era, pero con mis amistades. Cuando tocaba el rol de esposa no estaba siendo lo más empática que digamos. Esto se debía a que por más que tratara de ponerme en los zapatos de mi esposo para entrar en su mundo y comprenderlo, realmente era un proceso que estaba haciendo a medias. No me sincronizaba con sus sentimientos y mis reacciones no eran las ideales porque tendía a pasar juicio rápido. Eso definitivamente no era empatía de mi parte.

Pero, ¿y qué es la empatía? La empatía en el matrimonio es entrar al mundo de tu cónyuge, caminar en sus zapatos y ver el mundo desde su perspectiva. Esto conlleva no sólo tratar de comprender lo que siente y piensa; si no también escucharle de manera que se sienta entendido y a la hora de responder tanto en lenguaje verbal como en el corporal; sea ameno. No una comunicación diciéndole: “si si yo te entiendo” pero sin utilizar verdaderas palabras de comprensión y haciendo gestos de desagrado, burla, desprecio ni mucho menos hacerle sentir juzgado.

Y porqué te cuento esto. Porque en los recientes días estuve hablando en las publicaciones de las redes sociales acerca de la empatía y de la importancia que tiene en el matrimonio. Y quiero que con mi testimonio comprendas que esto requiere esfuerzo. Como dije en una de las publicaciones , en la Palabra de Dios no aparece esa palabra de manera literal sin embargo hay muchos relatos y versículos bíblicos que hablan del tema.

Un ejemplo que podemos ver en su Palabra acerca de tratarnos con empatía lo podemos ver en Filipenses 2:2-4 “llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento.” “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.”

Qué maravilla que siempre tenemos consejos de cualquier tema en la Biblia. 

Pienso que para todos los seres humanos, la empatía no es algo que se da de la noche a la mañana. Requiere práctica, requiere sobreponer nuestra naturaleza egoísta y sobretodo requiere que el Espíritu Santo sea nuestra ayuda idónea para ponerla en práctica. Es cuestión de amor, de tener el corazón dispuesto, poner la Palabra de Dios en acción y pedirle que nos ayude en el proceso.

Hoy yo sigo teniendo mis tropiezos con la empatía pero puedo decir que el camino y la experiencia de los años en mi matrimonio me han enseñado mucho. Ahora trabajo para ponerme de verdad en los zapatos de mi esposo. Me detengo, oro y pienso. Lo miro, lo observo y trato de sentirlo. Al fin y al cabo somos uno sólo. Lo que siente él lo siento yo, y lo que yo siento lo siente él. No es así tan facilito pero con mucho amor y la práctica, se puede.

Si sientes que estás luchando con la empatía y que se te hace difícil lograrlo, te exhorto que te detengas a orar por este asunto. Pídele a Dios que entre en tu corazón para que crezca en ti ese anhelo de comprender a tu cónyuge, de mirar las cosas desde su punto de vista, Escudriña la Palabra de Dios en busca de esas palabras y consejos que te ayuden en el proceso. Dios siempre tiene algo que decirte.

Gracias por leerme.

¡Hasta la próxima! ¡Dios te bendiga!

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Actos de amor

Durante el día de ayer, mi familia y yo nos fuimos a dar una caminata cerca de la naturaleza. Fue sin planificación alguna, así que yo no estaba totalmente preparada. Fue un tiempo de despejarnos y pasarla bien. Disfruté el tiempo con ellos pero hubo un detalle que llamó mucho mi atención.

A ese detalle lo llamo un acto de amor por parte de mi esposo. Como te mencioné, no estaba totalmente preparada y con eso me refiero a que no llevaba puestos los mejores zapatos para caminar por tanto tiempo. Al inicio me quejé pero luego vi las cosas positivas y seguí. No todo podemos controlarlo, así que luego de los primeros 35 minutos caminando, me comenzaron a molestar en el área de mis talones pues las medias (o calcetines como le llaman en otros países) no eran las adecuadas.

Yo sabía que si continuaba me lastimaría y luego no iba a poder regresar, así que tratando de no dañar el momento, se lo dije a mi familia. De inmediato mi esposo me ofreció intercambiar nuestras medias. Las de él eran altas y me ayudarían a continuar. Un gesto sencillo, desprendido, un acto de servicio de su parte me demostraron en ese momento que soy importante para él, que se preocupa por mí y sobretodo que no es egoísta.

Quizás parezca algo sencillo y a lo mejor él mismo no se dio cuenta. Pero eso fue pura expresión de uno de sus lenguajes del amor.

Mi esposo y yo tenemos diferentes lenguajes del amor, sin embargo, el tiempo y la experiencia han hecho que se acoplen. Definitivamente uno de los lenguajes de él son los actos de servicio. Mi esposo es un servidor nato y sin mediar muchas palabras, es usual que muestre amor sirviendo y ayudando a los demás. El ni lo analiza; simplemente le nace servir sin esperar nada a cambio. Aunque ese no es necesariamente uno de mis principales lenguajes, he aprendido a ver cómo me ama a través de sus actos de servicio.

Esta reflexión que hice acerca de este acto de amor me lleva a pensar que muchas veces nuestro cónyuge hace actos de servicio por nosotros y puede que los dejemos pasar por alto. Los casados en muchas ocasiones exigimos que nuestra pareja nos demuestre su amor.

Pero ¿qué es un acto de servicio? Sencillo, se trata de hacer cosas por tu cónyuge por amor y no por obligación. Definitivamente son actos de amor. Hoy te invito a reflexionar, a que pienses que no importa cuál sea tu manera de dejarle saber a tu cónyuge cuánto lo amas; pongas en práctica los actos de amor. Que sean actos del corazón, sinceros y sin fingimientos.

Hay un versículo que me encanta porque nos exhorta de qué manera tenemos que amarnos: “No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente.” ‭‭Romanos‬ ‭12:9-10‬ ‭NTV‬‬ debemos amarnos mutuamente con afecto genuino. Pienso en esta palabra y me detengo en la frase: “deleitarnos al honrarnos” porque esto significa que amar a nuestra pareja nos debe generar satisfacción, gozo y dicha.

¡Deléitate amando a tu esposo o esposa!